[L-I] La Nueva Oportunidad Politica- Un articulo de Ernesto Jauretche
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Ernesto JauretcheNormalwin98314202003-11-01T21:01:00Z2003-11-08T20:14:00Z2003-11-08T20:14:00Z12667638056Personal31776467359.3821 2100 TRANSVERSALIDAD NO ENTRE ESOS POLITICOS ARGENTINOS QUE ESTÁN ESPERANDO OTRA OPORTUNIDAD, SINO ENTRE LOS QUE ESTÁN CONSTRUYENDO OTRA OPORTUNIDAD POLÍTICA PARA LOS ARGENTINOS Por Ernesto Jauretche La hora nos convoca a continuar progresando en la elaboración de articulaciones entre los componentes del campo popular en procura de un objetivo: la creación de una base social y política preparada y organizada para dar las respuestas necesarias en la inevitable confrontación entre los sectores populares y los antipopulares que sabemos se aproxima. Para emplear palabras olvidadas por estos parajes, ese fenómeno acercaría el momento de la revolución, entendida en clave latinoamericana como el encuentro de un movimiento social maduro y reflexivo con un liderazgo. E n la búsqueda de herramientas políticas concretas y prácticas para alcanzar esos objetivos, formularemos algunas preguntas para esclarecer el concepto que los medios de comunicación han puesto de moda: la llamada transversalidad. Pero convengamos a punto de partida que si la transversalidad, también llamada horizontalidad, es el camino hacia un proyecto colectivo de acción del campo nacional y popular, es por definición- porque involucra a y supone construir mucho más que un partido o fuerza propia y requiere preparación, conocimiento, experiencia, vocación de servicio y ética. Pero todavía, transversalidad es u n concepto vacío; apenas una interpretación periodística de los últimos acontecimientos electorales, impuesto por el imperativo categórico pero negligente- de algunos divulgadores mediáticos de un repentino y difuso kirchnerismo. I.- ¿QUÉ ES ESO QUE LLAMAN KIRCHNERISMO? Primero. Ojo con inventar globos y crear expectativas falsas. Digamos, hoy, que es posible una alianza entre el gobierno de Kirchner y las fuerzas sociales que están acompañando la gestión de cambios copernicanos en la política argentina. Pero también que hay tareas necesarias y urgentes antes de poder contribuir desde el campo del pueblo a doblar el brazo de los dueños del dinero para alcanzar, por lo menos y es lo más, una mejor distribución de la riqueza. La experiencia nos ha enseñado que sólo tenemos los derechos que podemos defender; los demás son letra muerta (como, por ejemplo, la famosa ley de la silla o la jornada de ocho horas impulsadas por Alfredo Palacios en la década del 30). Podremos aspirar a tener nuevos derechos cuando estemos en condiciones de defenderlos (como, por ejemplo, cuando con la movilización del 17 de octubre de 1945 se conquistaron el Estatuto del Peón, el salario anual complementario y las vacaciones pagas). Segundo. Es obvio no obstante que, tanto como ayer, el apoyo de políticas de Estado puede contribuir decisivamente al progreso de una nueva alternativa política. Pero esa es harina de otro costal. Kirchner, en una coyuntura nacional y sobretodo internacional favorable, pulverizó a Menem; pero queda mucho por andar hasta terminar con el menemismo, su cultura y el plexo legal, social y económico en que esa política se apoyaba. Los potentes lazos que atenazan la economía a los intereses del establishment (resultado de la expansión sin límites del capitalismo financiero), el estatuto jurídico de la dependencia que permanece incólume (legislación que se viene sucediendo y acumulando desde 1975), la debilidad de la legitimidad política de origen de Kirchner (apenas el 21% de los votos), la dependencia que le genera la falta de fuerza propia (corona una maniobra de Duhalde facilitada por la huida de Menem), la urgencia por constituir una legitimidad en la gestión (objetivo que en la coyuntura le da por cierto un alto grado de popularidad en las encuestas) y la demanda de hacer frente a la apocalíptica emergencia económica y social (deuda externa y hambre, para resumir), señalan la inmadurez o inconsistencia del tan arriesgadamente llamado kirchnerismo . Así acotados los pasos de Kirchner, no cabe margen alguno para esperar que la conquista de una herramienta política revolucionaria sea una dote del gobierno. Kirchner y sus colaboradores, desde un espacio real definido por la dinámica impuesta exclusivamente al Poder Ejecutivo, propone mientras tanto al pueblo regresar al sentido común y pensar en argentino. Ese intento no es una utopía, pero supone una inmensa revolución ética y epistemológica. Ética, porque es una batalla incesante contra el genocidio, la corrupción y la impunidad en que se ha sustentado el modelo vigente desde 1976, que aún goza de buena salud. Epistemológica, porque se trata de instalar al hombre y la mujer argentinos en el lugar del mercado como sujeto de la política, pero contra el viento del Norte y la marea de 28 años de certezas fundadas en la dialéctica neoliberal. Tercero. El Presidente no está en la orilla sino en el centro de la realidad. Esa realidad nos ilustra sobre que, políticamente, Kirchner se sostiene hoy en un seguidismo meramente práctico y oportunista de las dirigencias partidarias hacia quien las encuestas ubican en posición de liderazgo. Y en una incipiente remoción de la índole contestataria de los movimientos sociales, que inician lentamente un desplazamiento que las lleva desde su experiencia de luchas reivindicativas y de resistencia hacia el desconocido terreno de la elaboración y la práctica política. Pero, salvo la insensatez de volver al asalto al Palacio de Invierno, este avance está sujeto a las posibilidades institucionales de un sistema político y de representaciones que arrastra las secuelas de la falta de debate impuesta por el pensamiento único, de la expulsión de la militancia voluntaria con el terrible saldo ético que implica, de la predominancia de conductas utilitaristas y del avasallamiento cultural que genera el clientelismo. Por fin, echando un cable a tierra, es bueno tomar en cuenta que, aunque no lo proclame, el de Kirchner es un gobierno de racionalidad peronista: ejerce el poder para transformar la realidad no sólo para administrarla. En ese marco, el avanzado gobierno apenas seismesino de Kirchner tiene los límites que le impone ser un producto de la interna Justicialista. Esto es, de un Partido sobreviviente y sobreviniente de la crisis denunciada por la ciudadanía el 20/12 que gobierna la Nación desde la renuncia catastrófica de De la Rúa, reina en 14 provincias y siempre aspira a más. Un Partido que alarma a los periodistas mercenarios y a los dirigentes de una oposición pusilánime que confunde su apego al poder y su capacidad para gobernar con vocación hegemónica. Un Partido que es, en todo caso, la estructura jurídica electoral actual más perfecta por su capacidad para albergar a las mayorías ciudadanas. Un Partido que, por sobre todas las virtudes y defectos que se desee imputarle, es una realidad inexcusable cuando hablamos de Poder. Una realidad que también nos dice que 28 años de neoliberalismo, genocidio, corrupción e impunidad han erosionado profundamente la conciencia, la organización y la histórica costumbre de participación del pueblo argentino. Dice Serrat: -Nunca es triste la verdad; lo que no tiene es remedio. En conclusión: el gobierno, por ahora, marcha por un estrechísimo desfiladero y el movimiento popular recién empieza una larga marcha hacia su consolidación política. No es entonces el kirchnerismo quien debe generar el espacio político que le otorgue proyección histórica a las transformaciones éticas y políticas mejor puntualizadas en mi documento La soledad.... Es el protagonismo que la sociedad debe asumir, autónoma e independientemente de las decisiones contingentes del Estado, lo que dará por resultado un PROYECTO NACIONAL POPULAR y LATINOAMERICANO y la construcción de un MOVIMIENTO POPULAR preparado y organizado para llevarlo adelante. II.- LOS PARTIDOS POLITICOS Las estructuras asistencialistas fundadas en prácticas clientelares y a veces mafiosas, se repiten en ciertas localidades y provincias bajo distintas banderas políticas y hasta en frentes multipartidarios, porque o son rémoras de sólidos feudalismos y/o responden al patrón de partido que fue funcional al modelo económico imperante desde la reorganización democrática. Con diferente configuración y procedimientos a lo largo del país, ese aparato todavía domina a la hora de las definiciones electorales en los distritos más poblados; innegablemente es la que contiene (en el sentido de ceñir, de acordonar y no en el de representar) a - esa mayoría ignorada, poco visible a los ojos pero tan concreta como la suma de las boletas que cada dos años depositan disciplinada y esperanzadamente en las urnas, que yo nombraba en mi anterior documento. Es la estructura orgánica que contiene la fuerza numérica imprescindible tanto en la conservación del status quo como para cualquier cambio democrático. Sin embargo, aún diezmada y percudida por la corrupción de las formas, esa masa que no deserta de la responsabilidad cívica de votar a pesar del repiqueteo de una política de la antipolítica, constituye un abundante reservorio de la identidad nacional y de las solidaridades y capacidad de lucha que está necesitando el movimiento popular. Los mismos ciudadanos que al momento de votar adoptan algún Partido, son los que alimentan las movilizaciones de desocupados y piqueteros, atienden los dispensarios y comedores populares o participan de las protestas sociales. Y l a política se hace con ellos y para ellos. Que, como es histórico en la Argentina, se debaten entre la resistencia y la integración. Sin embargo, al plantear caminos para construir una alternativa de poder, es conveniente evitar la equiparación izquierdista entre resistencia e insurrección, así como la tentación de sugerir una organización marginal a la estructura jurídico-política que configura el sistema político. Como lo señala la experiencia peronista de las épocas de la resistencia, participar de una democracia imperfecta no supone complicidad, enredo o connivencia con la corrupción ni integrarse arriando las banderas nacionales y de justicia social. La batalla consiste en legitimar las representaciones sociales que encauza el sistema político, y no a sus dirigentes. Así, las hipótesis sobre la construcción de una alternativa de poder popular que hoy se vislumbran son dos: la formación de un nuevo Partido o la transformación de alguno de los vigentes. Se podrían ampliar, a lo sumo, a una tercera: una combinación de ambas. Al interior de ese cerco institucional se procesará la alianza entre el gobierno y los sectores populares, en un orden nuevo, en un nuevo país y con nuevos actores. He ahí el desafío, que no está en las formas sino en los contenidos. No entraremos en el debate sobre pejotismo vs. peronismo o sistema de representación política vs. movimiento nacional y popular, porque éste es un análisis político y no ideológico, que atiende al tema de la urgencia por integrar los sujetos sociales con quienes constituir nuevas mayorías para un cambio trascendente en la Argentina democrática con todos sus defectos- de hoy. No pretende develar si es que está surgiendo o no un nuevo movimiento histórico sino que plantea reconocer que hay tanto peronismo adentro del PJ como afuera, en otros partidos y en el movimiento social. Que no ha aparecido la nueva identidad que lo reemplace y ni siquiera apunta en alguna parte. Que intentar organizar piqueteros, desocupados, caceroleros o asambleístas barriales en tanto que sujetos políticos, es pretender articular lo viejo: el objetivo es la justicia, la dignidad y la redistribución del ingreso a favor de los que trabajan, que no son sólo los marginados por el modelo. Que es difícil en estos tiempos negar que -sobre la potencia de la existencia del peronismo descansa la posibilidad de la victoria del reclamo nacional por la dignidad y grandeza de la Nación y contra la pobreza y la desigualdad. Que la organización, para poder darse en torno a valores y objetivos de redención políticos, sociales y económicos, deberá contar con el pueblo en su acepción principal, que es la de trabajador. Que tan peligroso como aceptar al PJ y los demás partidos del sistema político tal cual son, será negarse a reconocer su existencia y su vigor; pero sobre todo, que sería suicida renunciar a su riqueza . Ello no supone amoldarse a la forma de hacer política de esos Partidos, sean oficialistas u opositores. Por el contrario, obliga a pensar la política como la actividad inmanente a que convoca un sentimiento mesiánico que emana de nuestras propias convicciones éticas y morales. Y a ejercer la práctica política desde un sentido heroico de la vida, que se alimenta con la mirada sobre las horrendas mortificaciones que afligen a todos y a cada uno de los hombres y mujeres humildes de la Patria. Ésa será la única posibilidad de contribuir a la recomposición del sistema de representaciones políticas éticamente corrompido e ineficaz como expresión de las necesidades populares: no puede esperarse un cambio desde arriba; la transformación de la política es una labor que reclama el protagonismo de los de abajo. III.- SOBRE LA TRANSVERSALIDAD Sólo si hemos tomado debidamente en cuenta la situación del kirchnerismo en el contexto político nacional, podremos entrar a analizar la perspectiva de una alianza entre el gobierno de Kirchner y una base social y política preparada y organizada para dar las respuestas necesarias en la confrontación entre los sectores populares y los antipopulares que, si se afirma el actual curso de acción de los acontecimientos, será inevitable. ¿Será la estrategia correcta esa llamada transversalidad? De acuerdo al Diccionario Espasa, la palabra transversal remite a atravesar de un lado a otro, o que se aparta de una dirección principal. La definición da lugar a deducir que, tratándose de una dirección secundaria o subordinada a otras, lo transversal se aparta pero no modifica lo principal. Políticamente, ¿qué atraviesa lo transversal? ¿qué es lo principal de que se aparta? Imaginando una línea oblicua muy sinuosa, la transversalidad atraviesa las paralelas que trazan los Partidos que forman el sistema político de la democracia argentina. Y ¿porqué serían trazos paralelos los Partidos?. Sin duda porque, aunque nunca se tocan pese a que se identifican en la corrupción de los principios políticos y de las prácticas éticas, son los pilares en que se afirma el status quo: un sistema político con ganadores y perdedores, con izquierdas y derechas, pero moldeado a la imagen y semejanza del modelo económico, para servirlo. Esa es la dirección principal. Y de eso, lo transversal se aparta. Aunque no lo modifica. Porque no es la transversalidad en sí lo que transforma; lo transformador es la política que una estrategia transversal acarrea. Para ser estrategia del campo nacional y popular, la transversalidad deberá apoyase en la movilización de las conciencias, tratando de elevarse por sobre la superficie de las circunstancias, evitando confiar más en la picardía que en la política. La transversalidad deberá bucear en lo profundo si aspira asegurar la victoria, porque así será trascendente; deberá enardecer la voluntad nacional de liberación y justicia y no estrecharse a la simple y ocasional suma de opiniones que se da en oportunidades de votar. La convocatoria que nos hace la estrategia transversal es a construir el Poder, tanto desde lo social como de lo institucional. Porque al concepto de transversalidad habrá que entenderlo como el saber virtuoso de ceder en peticiones sectoriales en beneficio de la demanda del conjunto; como la madurez de remover vanidades, desintegrar sectarismos y derrumbar privilegios; como la sensatez de abatir rencores pero no confundir al amigo y al enemigo; como una apelación a la memoria de nuestras propias equivocaciones; como la superación del oportunismo y la mezquindad de los que se montan a la ocasión para posicionarse y sacar ventajas; como la oportunidad para superar la visión política de supervivencia sin querer reemplazarla por estereotipos perimidos; como la forma de romper el preconcepto negativo para desbaratar la transa y la manipulación en favor de la política. Y, sin prejuicios y maniqueísmo, endiosamiento o satanización de los actores políticos y sociales, enarbolar una política NUEVA al servicio de un solo interés: el de la Nación, que es el de todo el pueblo argentino. Una estrategia transversal del campo del pueblo no puede construirse desde arriba, sino trabajando en el seno del pueblo. A l pueblo no le importa la inquietud transitoria por algunas candidaturas; lo que está aplaudiendo es el cambio de rumbo de la República, que consiste -nada más y nada menos- en guiarse por el pensamiento propio y no por el inducido desde los prestigios importados. Quiere y podemos ganar todo: con el impulso que impone Kirchner podemos recuperar el Estado, restituir la cultura del trabajo y restablecer la justicia social; con las mayorías podemos desempeñar la soberanía del pueblo; con un pueblo movilizado y un gobierno representativo podemos redimir la independencia económica perdida. Si pensamos en argentino, no hay motivos para conformamos con menos. Habrá que avanzar por sobre la dificultades. Pero, ¿para qué estamos si no para protagonizar una nueva épica? IV.- ¿LO TRANSVERSAL: UNA POLÍTICA, UNA FORMA, UN MÉTODO? Una de las ópticas desde las que se mira la transversalidad supone una exterioridad de la política al movimiento real de la historia. Un traslado teórico que se propone adaptar el cuerpo social al traje de los deseos. Imagina construir transversalmente una identidad postiza, pretendidamente superior, distante de aquellas en las que se reconoce la ciudadanía. Una misión política imposible, orientada al hallazgo de un patrón perfecto del sujeto político, sin involucrarse en el conflicto real protagonizado por estructuras reales y hombres y mujeres de carne y hueso. Un proyecto que no contribuye al perfeccionamiento de la democracia sino a sustituirla. Peligroso por elitista y caldo de cultivo de autoritarismos. Más de una vez se la imaginó como el método para constituir el tercer movimiento histórico, en tanto proyectos fundacionales decretados antes que el movimiento real de la historia diera por definitivamente muerto al peronismo. O el clasismo: ¿recuerdan lo de la clase obrera va al paraíso?; una experiencia de idealización y endiosamiento de los trabajadores que impidió reconocer al actor real del modo capitalista de producción: un sujeto político que defendía razonablemente su presente y sus intereses inmediatos, con vicios y virtudes, con mezquindades y grandezas. Esta perspectiva escapa a la interioridad de la política, de su sujeto social, de los Partidos y sus estructuras materiales y humanas e inútilmente rastrea desde la higiene de la teoría un actor limpio con el que realizar un proyecto irreal. Por contraposición a esta versión generalista e ideologizada, hay una mirada micropolítica de la transversalidad. Es la que supone que se puede construir una identidad política con vistas a la toma del poder con las minorías. Y propone articular o hacer redes que vinculen a los movimientos reivindicativos solidarios, de género, los indígenas, los portadores de HIV, el municipalismo, los homosexuales, las cooperativas, los chicos de la calle, los inquilinos, etc. Y que, últimamente, rondan también a los movimientos de desocupados, piqueteros, fábricas tomadas, etc. Movimientos concebidos desde el nucleamiento de fenómenos sociales de una sociedad cada día más compleja y atomizada destinados a la defensa de las libertades individuales, pero al margen de la economía capitalista, la cultura política y también de las tradiciones organizativas y las grandes líneas de la historia. Lo sabemos: en política no pasa como en las matemáticas; una suma de minorías jamás genera una mayoría. En estos últimos tiempos, los medios de comunicación han manufacturado un sentido común de tales características que impide reflexión alguna: atribuye poderes mágicos al término transversal. Conjetura que es transversal toda suma de dirigentes progresistas; o simplemente la suma de partidos o las alianzas que contengan a candidatos de diferentes identidades partidarias. Postula construir otros partidos o fuerzas políticas rescatando los pedazos más o menos pulcros de los partidos tradicionales y sumando a los perdedores de todas las lides políticas desde 1955. Esto es, a firma que transversal es lo nuevo, pero sin intentar cambiar nada de lo viejo. Es otro intento de instalar el gatopardismo; que parezca pero no sea, para darle nuevos aires al sistema político asfixiado por la pueblada del 20/12. No se construye nada nuevo sumando pedazos de lo ya perimido. Cuanto más, haremos alguna de aquellas colchas a cuadros que cosían nuestras abuelas con retazos de telas en desuso que, aunque eran vistosas, no abrigaban. No deja de ser un ensayo peligroso. La manipulación de la opinión pública por los medios de comunicación de masas es una constante en la política argentina, por lo menos desde Yrigoyen. Pero esta vez cuenta a su favor con el individualismo, el oportunismo, el pasotismo, la indiferencia, la corrupción de los métodos y la declinación de la conciencia y la devaluación de la política, que han penetrado hasta el fondo de la sociedad argentina. Habrá que sobreponerse también a este desafío, una vez más. Para agregar opciones a un proyecto de alternativa popular y profundizar este análisis de la transversalidad, recurramos a la experiencia histórica. Transversal fue la construcción de los ejércitos de la emancipación americana que, bajo el liderazgo de españoles revolucionarios y criollos liberales, alinearon gauchos, esclavos, negros, indios y jóvenes militantes revolucionarios de los patriciados del interior. Transversal era la integración de las montoneras del siglo XIX, que encuadraron a todos los hombres y mujeres de pata al suelo sin contemplar raza, procedencia ni adscripción política tras los caudillos surgidos de las economías regionales. Transversal fue en sus orígenes el radicalismo que supo llevar a la lucha por la ciudadanía a criollos e inmigrantes de diferentes ideologías del campo y las ciudades junto a cooperativistas rurales y militares como Savio y Mosconi. En 1945, los forjistas intentaron un acercamiento del naciente movimiento popular con el viejo radicalismo, con vistas a la construcción de una síntesis entre lo progresista y lo nacional y popular: ése quizás haya sido el primer intento de fundar una política transversal, con la acepción más moderna del término. Perón en persona viajó a Villa María a ofrecerle, primero, el acompañamiento en su candidatura a Sabattini y, luego, el primer término de la fórmula: ni así don Amadeo dejó de pensar en el ya podrido tronco radical y sus mezquinos intereses partidarios. Y si bien la UCR fue la columna vertebral de la Unión Democrática, las bases leales al pensamiento de Yrigoyen se sumaron a lo nuevo. Los propios forjistas, para ser consecuentes, no tuvieron alternativa: fueron a la cola, como quien empieza de nuevo, y con humildad revolucionaria se incorporaron anónimamente al peronismo. Pero tanto el conglomerado electoral como el elenco de gobierno que Perón sumó, fueron transversales; reunieron las más diversas vertientes ideológicas provenientes de una experiencia de luchas populares: irigoyenismo, socialismo, anarquismo, sindicalismo, comunismo, en todos los ámbitos del campo y la ciudad. Así fue. - La revolución, como Saturno, devora a sus hijos, había dicho Mirabeau. -No es cierto: devora a sus padres, lo corrigió Jauretche desde la cruda experiencia, dejando una enseñanza trascendental a la práctica política: - la revolución se hace con los nuevos . No obstante, también fue transversal el bloque clasemediero, mediopelo, empresario, terrateniente, católico y militar que la oligarquía y el imperialismo lograron constituir para otorgar consenso a la sedición que provocó el golpe de estado del 16 de setiembre de 1955. Otra transversalidad llegó a constituirse en 1958, con los votos proletarios del peronismo y el liderazgo de Frondizi, un intelectual de clase media que en aquellos tiempos presentaba una imagen progresista. Tanto Scalabrini y Jauretche como Cooke creyeron encontrar una salida a la feroz antinomia peronismo-antiperonismo, batir a la fusiladora y abrir un ancho cauce de consenso a la continuidad de la revolución peronista. Sepultarían así en el olvido las tenebrosas conspiraciones con que el radicalismo había jaqueado al gobierno popular de Perón y se abriría un proceso de fructífera colaboración transversal entre la burguesía nacional y el movimiento obrero. Pero Arturo Frondizi, favorecido en el pacto por la proscripción y la debilidad a que la persecución había arrojado al movimiento mayoritario, no pudo, no supo o no quiso superar sus vicios políticos de origen y negoció conspirativamente con el enemigo. Formado en la universidad liberal y en una práctica política de desprecio a la voluntad de las masas, desconfió del poder popular. Su progresismo terminó con 10.000 presos políticos, su izquierdismo con las concesiones petroleras y su declamada vocación democrática en la anulación de los comicios en las provincias donde había ganado el peronismo. Si se quiere forzar el término, transversal fue la experiencia de los 70. Lo nuevo lo aportó la militancia juvenil, las masas las puso el movimiento obrero organizado y la vocación de poder la conducción de Perón, y a su alrededor se construyó el FREJULI para contener a las vertientes de las capas medias urbanas, los estudiantes y profesionales progresistas. Pero el golpe de Estado de 1976 también se soportó en una aquiescencia transversal entre aquellos que se sentían ajenos al combate mortal entre la derecha conducida por López Rega y la histórica izquierda peronista que circunstancialmente expresaba Montoneros. Desde ese consenso y con diferentes grados de miedo, pasividad y complicidad le abrieron las puertas a Martínez de Hoz y legitimaron el genocidio. Es ocioso explayarse sobre la composición transversal de la mayoría obtenida en 1983 por Alfonsín; nadie ignora cuántos votos peronistas y de izquierda progresista capitalizó. Y sobre la estrategia de Menem, que en 1989 logró un consenso transversal entre un discurso de caudillo federal y los favores concretos a la gran burguesía argentina, y constituyó un inédito bloque que unía a los extremos sociales. En cambio vale la pena extenderse sobre la práctica de los últimos años. El objetivo de lograr un consenso transversal había sido parcialmente logrado en el comicio nacional de 1995, cuando el FREPASO perforó casi exclusivamente al PJ, y por eso no le alcanzó para derrotar al PJ y la UCR. Luego, agotada la instancia de instalar un tercer Partido, el FREPASO concurrió a una alianza con estamentos transversales del radicalismo y otras fuerzas menores. Pero esta alianza que pasaba a través principalmente de los partidos Justicialista y Radical, pilares del bipartidismo, no logró por variadas razones horadar significativamente al peronismo y, aunque derrotó electoralmente a Duhalde, no extendió su victoria sobre lo que significaba el menemismo dentro y fuera del PJ. Rindiendo tributo a la eficacia del pragmatismo dominante en la época la Alianza nunca imaginó una práctica renovadora de la política ni cultivó una voluntad nacional de cambio; el marketing político le acercó la victoria electoral, pero no le alcanzó y su éxito fue efímero. Si por la negativa dio origen al delarruismo, por la positiva demostró históricamente que una salida de ese tipo sólo sirve para obturar lo nuevo, para desviar las mejores energías de las viejas y jóvenes generaciones hacia un camino sin salida y destruir las ilusiones de un cambio. La inevitable catástrofe a que condujo dejó a la ciudadanía sumergida en otra frustración, que hizo perder tiempo y esperanzas al movimiento nacional, como lo exhibió la anomia social que precedió al estallido que hoy nos sigue planteando la exigencia de lo nuevo. La Alianza se disipó sin pena ni gloria. Desde la dispersión de sus cuadros, lo que fue el FREPASO tiene una experiencia para aportar en esta hora de concertar un nuevo proceso transversal. Al fin, se aprende de las derrotas. Y bien, ¿qué demuestran estos casos? Uno. Que la transversalidad sirve lo mismo para un barrido que paraun fregado Dos. Que la mera transversalidad no es una política sino un métodode construcción de consensos. Tres. Que la construcción de cualquier consenso político es, pordefinición, transversal. Cuatro. Que hay transversalidades buenas y malas para el campopopular, porque depende de a qué política sirven. Cinco. Que no hay modelos preconcebidos de transversalidad uhorizontalidad. Seis. Que todos triunfos populares se sustentaron en una estrategiade construcción de alguna forma de transversalidad. Siete. Que para el pueblo, laúnica transversalidad exitosa es la que se verifica entre las diferentesexpresiones de lo nacional. Ocho. Que construir la transversalidad no es nada nuevo. Y, a lavez, es la más difícil de las labores estratégicas. Sin embargo, hablando desde la política práctica, la conclusión más importante es que los militantes del campo popular, nacional y revolucionario no debemos permitir que al concepto trascendente de transversalidad se le impongan propuestas restrictivas, elitistas, excluyentes, marginales y exteriores al movimiento real de la historia y sus actores institucionales constituidos, y se lo convierta en patrimonio del enemigo de nuestra causa. VI.- LO NUEVO NO ES TRANSVERSAL A NADA DE LO CONOCIDO, JUSTAMENTE, PORQUE ES NUEVO Desde siempre, las trasnversalidades sólo son posibles si hay un polo hegemónico, como lo demuestra la vocación histórica del peronismo por construir fuerzas electorales sumando aliados frentistas. Entonces, es otra cosa; es transversalidad con un eje cardinal: una fuerza histórica. Por lo tanto, transversalidad, sí; pero no con actores, fórmulas y profesionales de la política perimida. Transversalidad en el sentido de variedad de actores e identidades políticas e ideológicas ubicadas todas dentro del campo popular y nacional. Entonces, transversalidad sí con los que vienen sudando la camiseta en cuesta arriba sin desertar de ninguna batalla política y han desarrollado una experiencia de resistencia desde la práctica, heroicamente, en el seno del pueblo. Para ellos sí es válida y necesaria la idea de atravesar, porque es un hecho que núcleos dispersos e individuos militantes hay en todas las fuerzas sociales y políticas argentinas. En fin, transversalidad sí, entre aquellos que desde diversas experiencias de lucha han dado en la década obscena un ejemplo que sostuvieron con sacrificio. Transversalidad entre los que pueden exhibir un testimonio de vida. El NUEVO movimiento capaz de elaborar un PROYECTO NACIONAL POPULAR y LATINOAMERICANO y construir el MOVIMIENTO POPULAR en condiciones de sustentarlo, no puede sino pivotear alrededor de la experiencia del peronismo. Si alrededor de las banderas históricas del movimiento nacional se suman otros sectores, bienvenidos. Pero en el centro de la conceptualización del proceso de la transversalidad, si queremos ganar o al menos empatar, deben estar los morochos: las eternas fuerzas del cambio hacia la justicia y la dignidad, porque defienden sus intereses, que son inmanentes. ¿Dónde están? -Una muchedumbre multiforme y desordenada, fraccionalmente orientada por anónimos pero experimentados cuadros, ya cansada de tirar piedras, que encuentra su oportunidad y se apresta a protagonizar la etapa para transformar el curso reivindicativo de sus luchas en organización capaz de acumular poder político al calor de los nuevos paradigmas. Fuerzas autónomas e independientes que irán desarrollándose y generando sus propias direcciones en el juego de las luchas que se avecinan. No necesitan que los ayude ninguna dirigencia de los partidos perimidos; todo lo contrario, necesitan que les saquen las manos de encima. Que su movilización sea producto de la conciencia y la organización y no del desgastante activismo que se da alrededor de objetivos meramente reivindicativos. Que se imponga a la realidad, no sólo en la agenda periodística. Que pueda entablar, sin indeseables intermediarios, su propio diálogo con el poder de Kirchner y su nueva concepción del Estado. Porque s on -los sufridos actores de la resistencia al modelo ejercida durante la última década: movimientos de desocupados, piqueteros, productores urbanos y rurales fundidos, trabajadores de fábricas recuperadas, jóvenes militantes sociales, intelectuales de izquierda, profesionales liberales y estudiantes sin futuro, luchadores contra los prejuicios y las discriminaciones, grupos religiosos inscriptos en la tradición judeo-cristiana, humanistas de humanismos varios, ecologistas, urbanistas, ruralistas, indigenistas, agrupaciones políticas dispersas, un nuevo sindicalismo de base, manzaneras que se levantan diariamente a las cuatro de la mañana a recibir la leche o el activo joven del peronismo y los partidos tradicionales, el núcleo contestatario reunido en torno al Foro Social Mundial, el movimiento antiglobalización neoliberal de trabajadores y clases medias progresistas, militantes desencantados que esperan en su casa, etcétera, etcétera, portadores de una ética de servicio y una moral de lucha que los hará sujetos de la revolución si se constituyen en alternativa política. La estrategia de construcción con esos actores será transversal, pero es evidente que la acción y el discurso político de ellos no es oblicuo: es frontal . No están rescatando el pasado sino construyendo el futuro: para eso quieren el PODER. No les cerremos el camino con falsas ilusiones ni vías muertas. Ni admitamos que la agenda del debate en el seno del pueblo la fijen los oportunistas y los medios de comunicación. La experiencia recorrida tiene que servir para aprender. Al rasgado de vestiduras de las dirigencias partidarias le siguieron los parches y en esencia nada cambió. ¿Nacieron partidos representativos? ¿Floreció la vocación de servicio en los viejos? ¿El espíritu transformador se impuso a la preservación de posiciones y privilegios? ¿Se renovaron las formas organizativas con alguna apertura a la participación? Nada de eso. Las excepcionales expresiones de lo nuevo que en su debilidad permite emerger el sistema político, lo hacen en una batalla titánica contra todo lo establecido. Tenemos una democracia inservible. Reconstruyamos una democracia al servicio de las necesidades populares. Es necesario volver el rostro hacia el pueblo. El movimiento nacional y popular es más que sus dirigentes. Y contiene a todas las parcialidades políticas, sociales e institucionales. Esa democracia real debe dejar de servir privilegios y empezar a viabilizar el conflicto social y político por el camino civilizado de las instituciones y partidos. Para empezar a caminar en esa dirección deberemos auspiciar la más amplia y transversal convocatoria en todos los partidos, espacios del movimiento democrático, de la sociedad civil, de los trabajadores, de los ciudadanos, con una agenda de reflexión que incluya: el debate sobre el proyecto de nación y el camino para concretarese proyecto, cuáles son las fuerzas motrices de la transformación, y cuál es elperfil productivo que queremos para nuestro país, cuál es la relación a establecer entre partido, movimiento,sociedad civil y trabajadores, cuál es la relación entre construcción de poder político, gobiernoy procesos electorales, qué modelo de gestión de gobierno y con qué formas departicipación. He ahí la política a la que servir desde una práctica transversal. Las definiciones que surjan deben ser mucho más que un discurso abstracto y constituir el instrumento para la construcción de una institucionalidad partidaria abierta, accesible, transparente, democrática, que premie a los mejores con un aparato electoral representativo y eficaz. VII.- EL PROGRAMA DE LA TRANSVERSALIDAD Cuando se está dando la oportunidad de una revolución, no hacerse cargo de las responsabilidades ciudadanas emergentes es cobardía o traición. La consecuencia en una práctica política entendida como servicio, en cambio, exige el cumplimiento de labores perseverantes y constructivas. La más importante de esas tareas es hoy la de contribuir a la reconstrucción de los consensos históricos que animan al movimiento nacional y popular. Porque únicamente alrededor de consignas y programas asumidos por toda la ciudadanía será posible motorizar las transformaciones políticas que la sociedad demanda. No hay gobiernos ni líderes que reemplacen ni obstáculos a la voluntad popular cuando se pone en marcha hacia la construcción de su destino. Las revoluciones se dan cuando se puede aglutinar esa voluntad alrededor de ideas claras. Es por eso que resolver esta etapa del proceso abierto el 20 de diciembre culminará cuando exista un marco ideológico-programático alrededor del cual reagrupar transversalmente las fuerzas nacionales y populares emergentes de todo el espectro político y social. Que mire adelante y no a la coyuntura. Que exprese que sin utopía no hay militancia. Que se traduzca en la recuperación del valor y la importancia de la palabra política. Es la hora entonces de proponer un marco ideológico-programático alrededor del cual reagrupar transversalmente las fuerzas nacionales y populares emergentes de todo el espectro político y social. Un texto sintético, a nivel de consignas, de una convocatoria sensata, práctica e inspiradora (fundada eso sí en un análisis veraz y estratégico de la realidad nacional e internacional). Se trata de convocar alrededor de una consigna y de un programa esencial, a una reconstrucción deliberada y reflexiva de la militancia joven de espíritu en todos sus ámbitos de acción, respetando sus luchas contemporáneas y sus libertades, entroncando sus batallas presentes con las más altas expresiones de las experiencias pasadas. La probable consigna tendrá los contenidos que aluden al presente, pero será ecuménica y universal, porque enuncia principios fundamentales que destacan la solidaridad, la igualdad y la unidad. Propongo una consigna de carácter histórico que reformule en los reclamos y necesidades acuciantes de esta época la vieja consigna forjista Patria, Pan y Poder al Pueblo: PATRIA, TRABAJO Y PODER POPULAR Y un programa pensado como herramienta práctica de lucha que interpele a la juventud militante, a viejos y veteranos luchadores y a todos los nacionales porque exprese los principales objetivos actuales de la lucha: 1. QUEREMOS RESTABLECER LA CULTURA DE LA SOLIDARIDAD Y EL TRABAJO, ÚNICA FUENTE DE RIQUEZAS, DIGNIDAD Y PAZ. 2. QUEREMOS RECUPERAR EL PATRIMONIO DE LA NACIÓN Y EL MANEJO DE NUESTRAS RIQUEZAS NATURALES Y PRODUCTIVAS EXPOLIADAS POR LOS GRUPOS ECONÓMICOS TRASNACIONALES Y LA OLIGARQUÍA NATIVA. 3. QUEREMOS RESCATAR NUESTRA AUTO DETERMINACIÓN COMPROMETIDA POR LA DEUDA EXTERNA Y LA SOBERANÍA ENAJENADA A LOS ORGANISMOS MULTILATERALES DE CRÉDITO Y LAS CORPORACIONES FINANCIERAS. 4. QUEREMOS UN PAÍS HERMANADO EN SUS OBJETIVOS, AUTÉNTICAMENTE FEDERAL, IGUALITARIO Y DEMOCRÁTICO. 5. QUEREMOS LOGRAR EL MERCOSUR, LUCHAR CONTRA EL ALCA Y CONSTRUIR LA GRAN NACION LATINOAMERICANA SOÑADA POR BOLÍVAR, ARTIGAS Y SAN MARTÍN. 6. QUEREMOS EL ESCLARECIMIENTO DE LOS DELITOS COMETIDOS POR LA ÚLTIMA DICTADURA Y EL CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES DE GENOCIDIO Y CORRUPCIÓN, PARA TERMINAR CON LA IMPUNIDAD EN QUE SE BASA EL PREDOMINIO NEOLIBERAL. Estos y seguramente otros más serán los temas de debate, y alrededor de una consigna parecida y principios programáticos similares se constituirá LA POLITICA a la que aspirar mediante la práctica de la tan mentada TRANSVERSALIDAD. Ernesto Jauretche octubre de 2003 [email protected] ----------------------- Leyenda anti Spam Esta recibiendo este mensaje de la NAC&POP (Red Nacional y Popular de Noticias) porque es uno de nuestros amigos, o porque su dirección de correo electrónico pertenece a un medio de comunicación social o porque es una personalidad que nos ha sido recomendada por alguno de nuestros amigos comunes y por eso está incluida en la lista de los que llamamos AMIGOS DE LOS AMIGOS. Si quiere dar de BAJA su dirección y no recibirnos mas, o si quiere tramitar un ALTA o realizar una CONTRIBUCION a la distribución de noticias, datos, mensajes, artículos o reuniones, congresos actos y espectáculos, envíe un mensaje a: [email protected] con la palabra baja o alta en el asunto. La NAC&POP . no se hace responsable por el contenido de los articulos de opinion que se difundan por esta red ya que deben ser considerados realizados por los compañeros a titulo personal. Director Editorial: Martín García / Coordinadora General: Rosana Salas ---------------------------------------------- - Con la resistencia no alcanza, sin contraataque no hay victoria ( John William Cooke) -El peor enemigo de la revolucion es el burgués que muchos revolucionarios llevan adentro (Mao Tse Tung) Mientras luchan por separado, son vencidos juntos . ( Tácito) Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena ...(Martin Luther King) Malvinas, Aerolineas y Austral más argentinas que nunca No se olviden de Cabezas, Oesterheld y Walsh -Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud, la Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano. (Mahatma Ghandi) - Coco, la guerra ya esta ganada, solo hay que tomar la colina de los gansos (Mauricio Prelooker) Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera. (Eduardo Mignogna) Honrar la deuda externa...la deuda ¿es honrada? (Clemente/Caloi/ Carlos Loizeau) El poder es nuestro, lo hemos delegado. Debemos recuperarlo, por la iniciativa creadora de cada uno. (Bernardo Lischinsky) - O se está con la Patria y contra la deuda externa, o se está con la deuda externa y contra los intereses del país². (Alejandro Olmos) - La economía nunca ha sido libre: o la controla el Estado en beneficio del Pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste .(Juan Domingo Perón) -Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano FiedrichL. Freiherr von Hardenberg, Novalis) ( El hoy no es un ayer en falsa escuadra. (Raul Barreiros) Patria te han tira´o al a´ujero y te tenemos que sacar (Santa Revuelta) -Asi la quiero Eulogia, ¡retobada! (Inodoro Pereyra/Roberto Fontanarrosa) Mi unico heredero es el Pueblo (Juan Domingo Peron) Debemos saldar la historia de nuestra identidad con nuestros cuatro abuelos: El abuelo indigena, el abuelo negro, el español y el inmigrante arabe, polaco, italiano o de las demas inmigraciones. (Hugo Chumbita) -Si me llega a pasar algo, no pidan por mi, pidan por todos (Jorge Di Pascuale) ³Hay momentos en que el pueblo sintetiza en la acción los pasajes más significativos de su historia. (Agustín Tosco). - La historia parece propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas (Rodolfo Walsh) -Tenemos que crear las instituciones en que la función del vigilante sea meter la finanza en vereda para que no lastime la libertad del pueblo . (Arturo Jauretche) -El Estado brota de abajo, de la muchedumbre, y es casi una redención, una creación del pueblo solidario. (Raul Scalabrini Ortiz) -Yo me esfuerzo en descubrir cómo hacer una señal a mis compañeros (...), cómo decir a tiempo una simple palabra, una contraseña, como hacen los conspiradores: unámonos, mantengámonos estrechamente unidos, fusionemos nuestros corazones, creemos un solo cerebro y corazón para la Tierra, demos un significado humano al sobrehumano combate. (Nikos Kasantzakis) . -Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. (Mahatma Ghandi) -Alli donde vaya el movimiento nacional, ira mi corazon (Alejandro Dolina) -No pasaran, ¡no pasaran!, ¡NO PASARAN! (Jose Tchercawski) -Podran arrancar mil flores, pero no podran detener la primavera. (German Abdala). -No estamos contra nada ni contra nadie, sino con todos y para el bien de todos. (Hipólito Yrigoyen) -El unico heroe valido, es el heroe en grupo, nunca el heroe individual, el héroe solo. (Hector German Oesterheld) -Al penetrante grito de la patria, todos debemos ser uno (Jose Artigas) -El hombre no encuentra su patria sino allí donde no es extranjero y en donde su dignidad humana no sufre... ( Felipe Varela) - Nuestra patria dejara de ser colonia, o la bandera flameara sobre sus ruinas. (Eva Peron) La patria es un peligro que florece (Leopóldo Marechal) -El destino de nuestra Revolución nacionalista está indisolublemente unido al destino de esa patria común que es Latinoamérica (General Juan Velasco Alvarado) - El colapso del marxismo no debe ser considerado como el triunfo del sistema capitalista liberal...América latina ha de reafirmar su identidad desde sus raíces genuinas, para la construcción de una sociedad solidaria, más justa. ( Juan Pablo II ) En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo (20 verdades peronistas) Estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica. (Ernesto «Che» Guevara) Brindo por una América capaz de abatir a las bandas imperiales, cuando se una en la cruz de los senderos camino a la segunda libertad. (Raul Gonzalez Tuñon) La Patria es la América (Simon Bolivar) -Por los clamores que con generalidad han llegado al cielo, en el nombre del Dios Todopoderoso, ordenamos y mandamos que ninguna de las personas dichas, paguen ni obedezca en cosa alguna a los ministros europeos intrusos... ( Tupac Amaru) -Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales ( Arturo Illia) Cuando la Patria esta en peligro, todo esta permitido, excepto, no defenderla ( Jose de San Martin) _______________________________________________ Leninist-International mailing list [email protected] To change your options or unsubscribe go to: http://lists.econ.utah.edu/mailman/listinfo/leninist-international