[L-I] DISCUSIONES POR LA SOJA Y POR MONSANTO

"NAC&POP" <[email protected]> Fri, 30 Jan 2004 04:25:40 -0300
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Monsanto no producirá más soja en la Argentina 

Debido al creciente comercio ilegal La empresa multinacional Monsanto, un gigante de
la producción y el desarrollo de agroalimentos, decidió retirarse del negocio de la soja en la Argentina.

El anuncio tomó por sorpresa al mercado, porque coincide con una especie de boom de este cultivo en el país, donde se implantaron unas 14 millones de hectáreas de soja en la última campaña
agrícola. En el último año, la soja prácticamente desplazó otros cultivos, como el maíz y el girasol, al tiempo que relegó a la ganadería a zonas de menor viabilidad agropecuaria. La Argentina es hoy el tercer productor mundial, luego de Estados Unidos y Brasil.

En la compañía argumentaron ayer que la determinación, adoptada entre la casa central en Estados Unidos y la filial argentina, responde a la fuerte caída de la rentabilidad en el comercio de semillas de soja, porque, según argumentaron, hasta un 50 por ciento de lo sembrado no paga regalías y son productos obtenidos por los propios agricultores.

-Nos salimos del mercado de soja en la Argentina porque para nosotros no es rentable-, confirmó a LA NACION, un vocero de Monsanto, y señaló que la principal razón de la retirada es la alta difusión
entre los agricultores de las semillas -ilegales, conocidas como-bolsa blanca-, es decir, sin marca.

En 1996, con la autorización en el país de la soja RR, modificada genéticamente, Monsanto comenzó a liderar el negocio tanto de la venta de semillas como del comercio del principal insumo del cultivo. La soja RR es resistente al glifosato, y Monsanto tenía la patente exclusiva -que caducó- de su variante más utilizada, Round Up. El glifosato se consume en el país a razón de 100millones de litros al año y
representa un negocio de 300 millones de dólares.

-Ahora nos vamos a concentrar en el desarrollo de productos para los cultivos de maíz y sorgo,
 porque cuando hay tanto negocio ilegal (por la soja) no sólo se deja de ganar, sino que también se generan pérdidas por las inversiones realizadas-, explicó el vocero de Monsanto, aunque destacó que la decisión es netamente comercial y no encierra segundas intenciones -que pudiesen ser tomadas como una presión por el Gobierno-, dijo.

Esta compañía había entablado un proceso comercial por dumping contra la importación deglifosato desde China, pero finalmente el Gobierno decidió que no existió daño en la industria nacional y desestimó la aplicación de sobrearanceles. 

Contracara
La contracara para las empresas productoras de nuevos productos. Hoy sólo un 18% de las semillas implantadas son certificadas y con marca, mientras que un 50% es ilegal y el restante 32% es producción propia de los establecimientos agrícolas. -Al no haber retorno por la inversión de las empresas a través de regalías el negocio deja de ser rentable-, dijo el representante del Monsanto y agregó que en la actualidad el margen de ganancia en este negocio para la compañía sólo
alcanza el millón de dólares.

Esta decisión de desactivar la inversión en semillas de soja fue comunicada al titular de
Agricultura, Miguel Campos, -que se mostró muy preocupado-, dijo el vocero de la  empresa.
 
Franco Varise
 
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Amigos y Compañeros de Nac&Pop
Alberto Lapolla del Grupo de Reflexión rural, nos envió sus dos artículos sobre la soja que publicara en varias revistas planteando lo siguiente. dice que lo de monsanto es un apriete un chantaje al gobierno en la línea del FMI, Anne Kruger y Otto Reich, lo que Monsanto exige es que los productores paguen patentes por la soja RR que siembran cada año pero para ello
hay que modificar la ley de semillas porque cuando se inicio el modelo de la republica sojera- se acordó con Monsanto la liberación de la soja RR, pero no se pudo modificar la ley y quedo para después, pero después no se hizo. Monsanto reclama ahora la liquidación de
lo ultimo que queda para perder el resto de la soberanía alimentaría en la Argentina, también sufre
los embates de la campaña anti Monsanto que hemos librado desde grupos como el GRR, Grain, etc y
profesionales de la agronomía y la Biología que hemos salido a pegarle a la ideología desarrollada
por las nuevas usinas neoliberales y coloniales de las   universidades y centros de investigación financiados por Monsanto y otras  multinacionales. Por supuesto que el gobierno no debe negociar nada y debe saludar que Monsanto  -empresa insignia del bloque militar-industrial de los EE.UU., y de la derecha republicana -se vaya del país. también seria bueno recuperar la Junta Nacional de Granos y de Carnes y recuperar el monopolio del comercio exterior de los granos y carnes liquidando a las cuatro multinacionales que hoy se enriquecen con la republica sojera. También h-agrega-haría bien en
echarse a la manga de inútiles neoliberales que   regentean Agricultura, El Senasa y la secretaria de
medio ambiente y poner gente del campo popular...

E C O L O G Í A  
  5 de enero del 2004 

Reflexiones sobre el monocultivo de soja, los alquimistas, el progreso y los empleados de Monsanto
 Alberto J. Lapolla [email protected] 

De la revolución agraria a la contrarrevolución monsantiana. 'Pero a quienes la crisis económica ha
transformado en vendedores de agroquímicos les rogaríamos quitarse, por unos instantes, la camiseta
de la empresa que les da de comer. Así, en lugar de arriesgarnos a un jaque mate colectivo podríamos
terminar la partida compartiendo un mate criollo, en armonía con nuestra conciencia y la naturaleza de esta tierra generosa donde nos toca vivir'.(1) 
En los años '70, Héctor Huergo era el ideólogo de los trotskistas Posadistas de la Facultad de
Agronomía de la UNBA, y acusaba al que suscribe -por entonces en las huestes de la FJC- de reformista, por propiciar  la Reforma Agraria (expropiación de los latifundios principalmente improductivos y su reparto entre la población laboriosa) y no la Revolución Agraria como él y sus compañeros proponían, (Estatización de toda la tierra y formación de empresas agrarias
estatales).

En algún sentido perverso cabría señalar que Huergo está triunfando en toda la línea, no logró la
revolución agraria pero se puso a la cabeza de la contrarrevolución agraria y en lugar del monopolio
estatal sobre la tierra -montado sobre la soja monsantiana- está ayudando a la mayor
concentración privada de la tierra en la Argentina desde los tiempos de la Enfiteusis rivadviana: 6.200 propietarios concentran casi el 50% de la tierra. Cerca de 20 millones de hectáreas están en manos de las multinacionales (no serán empresas estatales> > argentinas pero cumplen un papel similar para los  estados del Imperio) 

Su consubstanciación monsantiana es tan profunda que habla de 'chacrers' uniendo a los farmers
norteamericanos, con los chacareros argentinos. Basta señalar que los farmers son granjeros, el grueso de los productores de soja en la Argentina de hoy son latifundistas, o empresarios ajenos al campo, los
que son minoría en el campo de los EE.UU. A pesar de   la contrarrevolución reaganiana de los '80 el promedio de la superficie de las granjas en los EE.UU., es menor a las 200 Has., mientras que en la Argentina actual el promedio se elevó a 538 Has(en 1988 era de 470 Has) (12) 

Por su parte quien esto escribe, fue derrotado en toda la línea por los terratenientes y las multinacionales que conformaron el nuevo bloque de poder triunfante desde marzo de 1976. Peor aun la palabra Reforma Agraria ya no figura ni como una curiosidad de la paleopolítica, sin embargo, a pesar de ello sigue sosteniendo, que el enemigo de la nación y el pueblo es el mismo de los años '70, sólo que mas concentrado, pero a diferencia del amigo Huergo de ninguna
manera se le ocurriría aliarse a él o mucho menos ser su principal gerente de promoción.

Si te escuchara León Davidovich... Desde la dirección de Clarín Rural -también en su breve paso por el INTA- Huergo -junto a otros revolucionarios de los '70, devenidos en apóstoles neoliberales como Héctor Ordoñez - es el principal ideólogo de la transformación del otrora granero del mundo
argentino en la republiqueta sojera monsantiana a que nos conduce el monocultivo, arrasando nuestro suelo, nuestra biodiveridad y nuestra soberanía alimentaria.

Sorpresivamente Huergo sostiene argumentos que rara vez un Ingeniero Agrónomo, con obligados
conocimientos de ecología utilizaría: 'dejá a la soja tranquila. De eso viven millones de seres humanos, unos produciendo, otros transportando, otros desmontando y haciendo leña y postes en el NEA y NOA. No hables de -ecosistemas sensibles- sin fundamento. La soja es una colonizadora, que crea pueblos, hace prosperar ciudades, rutas, camiones y camioneros, donde antes había un monte degradado por la ganadería.'(2). En el afán de vender más agroquímicos y semilla monsantianos
se pueden decir muchas cosas, pero destacar como un hecho positivo el desmonte para hacer postes y
leña suena casi surrealista para alguien que debería conocer ya los efectos devastadores que el desmonte ha tenido para la Argentina y el mundo.

Las cifras de más de 1000 pueblos abandonados y la desaparición de 160.000 productores entre 1990 y 2002  -en pleno apogeo sojero- pero que llegan al 30%  menos en la provincia de Buenos Aires(3), hacen sospechar que el modelo de la soja no sólo no crea pueblos sino que los destruye y no viven de ella millones de seres humanos sino que gracias a ella millones de seres humanos se quedan sin trabajo(6), como acaba de reconocer el INTA en su reciente reclamo por los costos sociales y ambientales del monocultivo de soja:

'dado que no hay señales de mercado asociadas con las dimensiones social y medioambiental, estas son generalmente ignoradas en el proceso decisorio, generándose distintos desequilibrios. El restablecimiento de los mismos requiere la incorporación de estos costos adicionales de
manera de garantizar la sustentantabilidad tanto de la base de recursos naturales como la del tejido social que integra los sistemas de producción.' (4) 

Huergo llega al extremo de descalificar arteramente el proyecto del diputado Mario Cafiero para aumentar las retenciones a la soja -en un intento por reorientar  la siembra- publicando un artículo de un latifundista santiagueño -casualmente el lugar donde los montes se transforman en postes y leña y donde los terratenientes y los empresarios expulsan a tiros, con guardias propios, o del demócrata Juárez, a los campesinos que habitan la tierra desde hace más de cincuenta años, y donde gracias al desmonte y el cultivo masivo de soja el agua escurrió sin problemas hacia Santa Fe, con los resultados conocidos. Los argumentos de Julio Torrego -tal el nombre del socio de Huergo- son desopilantes 'nadie definiría como chico o grande a un productor según la superficie sembrada'(11) uno no se atreve a preguntar en función de que lo definiría si toma en cuenta su posterior afirmación, ya que Torrego se escandaliza por la llegada de preservativos a la provincia enviados por
salud Pública de la nación en cumplimiento de la Ley de Salud Reproductiva nacional a la cual se opone junto con los sectores ultraconservadores. Toda la respuesta de Torrego es un disparate, una
exaltación del espíritu privado por sobre el público, una expresión del pensamiento único tardío, de un hombre al que nadie 'le regaló nada', que no comprende que el modelo de la soja está subvencionado por todo el modelo económico nacional. Sabedor de los puntos débiles de Cafiero lo acusa de 'político' y 'de dejen de afanar!!! es lo único que deben hacer, nada más diputado. ¿Se bajó el gasto público, el gasto político? ¿Quién explica 23 niños muertos por desnutrición en Tucumán? Ahora el que era
gobernador es Senador. Ustedes no se quedan sin laburo nunca'(11), tal vez Torrego sea un defensor por derecha del 'que se vayan todos', en su caso para poder obtener más tierra santiagueña, pero sin que nadie se entere porque lo importante no es el tamaño... Sus planteos no son más que el viejo
discurso de la derecha fascista, los de la propia dictadura, los de Klein, los de Zorriegueta. Por
supuesto que se bajó el gasto público, el Estado es casi inexistente hoy, la nación casi no existe,
2.000.000 de personas que trabajaban en el estado fueron despedidas, sólo YPF expulsó 50.000
trabajadores y FF.CC., 75.000, ¿de qué Estado habla Torrego-Huergo? Su reloj atrasa, ya pasaron Carlos Saúl I y Cavallo. Ese Estado que usted ataca ya no existe y lo que resta del mismo está en manos de gente como Torrego y sus gerentes como Miranda –el tucumano, ahora senador. La verdad es que la derecha acosada siempre vuelve a los argumentos de Goebbels: 'miente, miente que algo quedará'. Claro que Huergo tiene suerte; Clarín no va a publicar este artículo.

¿Y si Paracelso tenia razón? 

'Cuidado con los alquimistas de la economía y la política.(..)Esta semana, se redoblaron los
ataques contra la pobrecita soja, cuya mayor culpa fue haber crecido en el momento inoportuno. Como el boom arrancó a mediados de los 90, ahora la soja es menemista, representa al modelo neoliberal, provoca dependencia tecnológica, desempleo, hambre y encima es fea, flatulenta, le anticipa la menstruación de las chicas, le hace crecer tetitas a los varones púberes y, entre otras calamidades, es transgénica.'(5) 

Para sorpresa de Huergo y sus compañeros de ruta en la sojización a marcha forzada, hoy las dudas que Paracelso expresara allá en los oscuros tiempos de origen de la ilustración, la modernidad y el capitalismo moderno, no hacen más que recrear sus mismos interrogantes y temores sobre el devenir de la ciencia, la técnica y el conocimiento desvinculados del hombre, la sociedad en su conjunto y en
particular sobre quienes son los dueños de ese conocimiento. Primero fueron Hiroshima y Nagasaky, seguidas por las malformaciones de la Talidomida, luego la eutrofización de las cuencas por el uso de abonos químicos en la agricultura, el calentamiento global, la lluvia ácida y la destrucción de los bosques del hemisferio Norte, el agujero de Ozono, el mal de la Vaca Loca, la extinción masiva de especies, el Agente Naranja -de Monsanto- en Viet Nam y sus malformaciones criminales por décadas, los plaguicidas y la contaminación del ambiente y la producción de cáncer, la tragedia increíble de Bophal, la deforestación de la tierra, la epidemia del SIDA y el oscuro papel
de los laboratorios norteamericanos, la contaminación de cuencas hídricas enteras, la desertificación de África y regiones completas del planeta, el desecamiento y posterior rehabilitación de los pantanos y deltas, la supresión de la construcción de embalses a discreción, Chernobyl y la tragedia de la industria nuclear pacífica, son sólo algunos de los desastres que la ciencia moderna, la técnica, el capitalismo -acompañado por el socialismo real europeo y chino- la industrialización a cualquier precio, el productivismo y la eurocentrista e irracional idea del progreso indefinido a cualquier precio, han provocado a la humanidad.

Se podrían agregar en la carga de la modernidad progresista el genocidio de 80 millones de
indígenas americanos durante la conquista, la supremacía de la raza blanca, el genocidio en Oriente, el
colonialismo, la esclavización de África, los genocidios argentinos, australiano, sudafricano, paraguayo y norteamericano de la segunda mitad del siglo XIX, las tremendas matanzas de las dos guerras mundiales del siglo XX y las guerras posteriores, para articular un balance del capitalismo y su teoría del progreso indefinido, todo lo cual indicaría que se debería ser por lo menos cuidadoso al cuestionar el saber y las prevenciones

 

Para celso y sus compañeros alquimistas, a la vista de las gigantescas devastaciones producidas en nombre del progreso indefinido y demás santificación irracional de la ciencia al margen del hombre y su saber histórico-social.

En ese sentido tal vez no nos resulte ofensivo ser tildados de alquimistas si tal definición
involucra o infiere un pensamiento más cercano al humanismo que al descarnado eficientismo progresista. Pero claro, hablábamos de la soja 

Geopolítica sojera 

'Para cada kilo de carne producida en Europa son necesarios 5 kilos de alimento de alto valor
proteico. La estrategia ganadera europea fue viable sólo porque la tecnología avanzada y el marketing eficiente de laboratorios del hemisferio norte promovieron cosechones de proteína vegetal (soja) y forrajes baratos, en hectáreas fantasmas de países del Tercer Mundo (así llamadas por no ser inmediatamente visibles, pero sí cruciales para la dieta del europeo y su granja). Sólo usufructuando la fertilidad de pampas ajenas, pudo la sobrepoblada Europa concretar la fantasía de transformarse en el segundo productor mundial de carne bovina (produce más que Brasil y casi triplica el volumen argentino) y ser el cuarto exportador.(..) Europa y EE.UU. (primer productor y segundo exportador de carne bovina) hoy dominan el tablero internacional, ubicados para alimentar a Oriente en un futuro cercano, cuando las pujantes economías asiáticas accedan a pagar proteína animal para su vasta población. Los productores argentinos, tentados por la bonanza engañosa de la soja
transgénica, vapuleados por la avidez y la arbitrariedad legislativa de nuestro Estado, pero
víctimas también de la propia incapacidad de proyectarnos en el futuro, hemos caído al quinto
lugar en la producción de carne y somos el décimo exportador. Cabría llorar, parafraseando a don
Ata, que -las pampas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.(..) No supimos capitalizar la crisis de la
-vaca loca-, sacrificando exportar semen bovino y proteína vegetal, para impedir a los ganaderos del
Norte recomponer sus rodeos diezmados por el mal y recuperar nosotros el liderazgo perdido. No
medimos adecuadamente los riesgos ambientales ni las consecuencias socioeconómicas de las semillas
transgénicas y del monocultivo de soja. Permitimos feedlots , que ahora obligan a una costosa
burocracia de caravaneos y certificaciones..'(1) 

Es decir el granero del mundo dejó también de producir 'la mejor carne del mundo', cuando pronto
hubiéramos estado en condiciones de venderla a los gigantescos
mercados asiáticos con el valor agregado de la calidad de carne producida a campo abierto y no en feed-lot -bajo el agregado continuo de hormonas, antibióticos, reguladores de crecimiento, suplementos
artificiales de la dieta, stress animal, etc. ¿Viveza criolla? ¿Será que ahora con la crisis que desatará la
afección de la Vaca Loca en los EE.UU., acudiremos prestos a auxiliar al gran amo del Norte -nuestro principal compertidor histórico en granos y carnes- como pretenden algunos sobrevivientes de las relaciones carnales, o tal cual ocurriera durante la Primera y la Segunda guerra mundiales aprovecharemos la oportunidad para posicionar de manera independiente a la nación y obtener ventajas para nuestra producción nacional, como hacen todos los países serios del mundo. En
un proceso ajeno al interés nacional la Argentina ha dejado de producir alimentos para producir en sus fértiles praderas, forrajes para que Europa y China produzcan carne y dejen de comprárnosla. Como muy bien señala la autora, Europa gracias a nuestra ayuda recuperó sus planteles bovinos y ahora está lista para venderle carne a los emergentes mercados de Asia, más de la mitad de la humanidad. Mientras la Argentina produce commodities forrajeros sin valor agregado.

De un lado pensamiento estratégico de burguesías siempre imperiales, del otro una burguesía siempre
colonial y corrupta, siempre en busca de un amo, lumpemburguesía como la llama el economista Jorge
Beinstein. La producción de carne a cielo abierto tenía además el valor agregado -y estratégico- de
la recuperación natural de la fertilidad de los suelos a través de los abonos animales y la restauración de las praderas, tal cual hizo la Argentina a lo largo de todo el ciclo agrícola 1870-1994. ¿Cual es el
valor en dólares de la recuperación natural del suelo? ¿Cuántos miles millones de dólares cuestan la
desertificación biológica y estructural creciente de los suelos argentinos producidos por el barbecho químico, la siembra directa y el monocuiltivo de soja? Pero claro, ese sistema casi no utilizaba agroquímicos, ni semilla importada, ni mucho menos transgénica y requería mucha mayor mano de obra que el modelo de la soja RR, que utiliza tan poca que 'puedo manejar el campo con el
celular desde la playa.'(7) Satisfacción parecida a la de muchos argentinos que durante la convertibilidad estaban convencidos que comprar todo importado, tener un dólar supérbarato, cerrar las fábricas nacionales, entregar las jubilaciones a la banca internacional, regalar el gas, la electricidad, el petróleo y privatizar las ineficientes empresas del Estado (Grondona dixit) era lo mejor para el país y para ellos, antes de estrellarse contra el infierno que develó la crisis de diciembre de 2001.
 
Zonceras siglo XXI.
 
'Si se vuelve a un escenario de intervención estatal en el uso de la tierra, se corre el riesgo de repetir
el período de estancamiento que se registró en 1940-1970.(..) El miedo a la soja es en parte el
miedo a que nos vaya bien.(..) Estos cambios de fortuna no siempre son bien asimilados en nuestra cultura que a veces convierte a la escasez en virtud y desconfía del éxito y la abundancia'(8) 

Giménez Zapiola en su critica a nuestras posiciones, marca con exactitud lo que esconden los defensores del modelo agropecuario actual, cuando lo defienden contra aquel de intervención estatal vigente de 1940 a 1975 -casualmente el período histórico donde menos  hambre y mejor distribución de la riqueza hubo en la Argentina.

Decir que 'el miedo a la soja es el miedo a que nos vaya bien', -pensamiento que siempre esgrimieron
los liberales fascistas argentinos como Neustdat, Grondona, Alsogaray, los Alemann, Julio Ramos,
Infrobae, etc., para justificar la oposición popular a los resultados catastróficos de sus descabellados
proyectos- es ignorar o burlarse de la realidad concreta que dice que desde 1991 -y en particular
desde 1994- a la fecha, a la inmensa mayoría de los argentinos nos fue mal, muy mal mientras a muy
pocos les fue bien, muy bien. Ganadores de un partido jugado contra el país y el pueblo, pusieron sus bienes a buen resguardo fuera del país, -la lumpenburguesía nacional de Macri, Roggio, Grobocopatel y Reutemannn tiene 150 mil millones de dólares fuera del país- acentuando el modelo de saqueo que asuela al país desde 1989. El 20% más rico del país recibe el 54% del IN, el 20% mas
pobre sólo recibe el 5.2%, resulta difícil en términos económicos -si se piensa en la economía como una ciencia social, pese a los esfuerzos de don Domingo Faustino Cavallo, en contrario- decir algo más.

En la misma línea de pensamiento Gustavo Grobocopatel 'el rey de la soja'(13) saludaba como 'heróes' a los autores del plan Soja solidaria -antes de ser prohibida como alimento para niños y lactantes por
el  Ministerio de Salud de la nación- y reclamaba en la vieja línea oligárquica rivadaviana, mitrista,
martínezdehocista y cavallista que no 'había que insistir en el modelo de la sustitución de
importaciones y si comprar a quien nos compra' (10) 

Modelo que pese a la astucia de don Grobo era el que nos había arrojado al infierno del que habla el
Presidente Kirchner y del cual se ha empezado a salir lentamente al solo impulso del tipo de cambio ya que el resto de las medidas activas para la reactivación brillan por su ausencia.

De tal forma el pensamiento del lobby sojero es el mismo del viejo país liberal, colonial,
oligárquico, exclusivo y antidemocrático que pensábamos sepultado desde 1945 y que sin embargo revivió a partir del ciclo 1976-2001. Notablemente los argumentos de Huergo, Giménez Zapiola, Grobocopatel, Trucco y demás sojeros son los mismos del abuelo de Martínez de Hoz, tal vez los mismos del abuelo de Huergo, los mismos de Mitre, de Rivadavia, de Juárez Celman, de los
Alsogaray y de Cavallo y de cuantos se han opuesto al desarrollo independiente del país y sólo lo
piensan como una factoría del poder imperial de turno en su exclusivo beneficio.

¿Cuál será el costo del modelo del monocultivo sojero? ¿En cuánto podemos cuantificar la depredación de los suelos y del ecosistema agrícola argentino que el monocultivo de soja está produciendo? ¿En cuántos miles de millones de dólares podemos estimar la pérdida de germoplasma de variedades que se han dejado de cultivar? ¿Cuánto costaron las inundaciones de Santa Fe, directamente ocasionadas por el complejo soja, con una cifra de muertos aun ocultada?¿Debemos
alegrarnos que aumenten los ingresos fiscales por importaciones realizadas por el complejo soja,
como señala alegremente el suplemento monsantiano de Clarín?, ¿O debemos pensar en el empleo argentino que se perdió o no se creó, por el complejo soja, que utiliza poca mano de obra y además aumenta los insumos de importación comprando trabajo ajeno a nuestro mercado interno? Como siempre para encontrar las respuestas conviene primero hacer las preguntas.

El terror a la intervención estatal y la recuperación de la Argentina industrial es la parte principal del
discurso del poder dominante post-dicadura del cual el modelo de la soja RR es el resultante. Como
correctamente señala el economista, Julio Nudler, 'O exportamos torta de soja o exportamos camiones. Las dos cosas no puede ser. Lo que beneficia el valor de la moneda dólar, que beneficia a los exportadores de soja, impide a los industriales despegar,'(9), ubicando correctamente hasta donde se llegó con el apotegma de Martínez de Hoz según el cual 'si se va a producir caramelos o acero lo va a decidir el mercado'. El 'mercado' -ayudado por la picana, los vuelos de la muerte, el genocidio, los golpes de Estado hiperinflacionarios, la legitimiación de la deuda, el dejar hacer de Alfonsín y la contrarrevolución menemista-cavallista- determinó que
no produzcamos mas acero -ni camiones- sino torta de soja, lo demás se lo compramos a Brasil, o a los EE.UU., o a la UE, o a China. Países que le dejan los caramelos a los niños.

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 (1) Malena Gainza - La Nacion-10-12-03 

 (2) Héctor Huergo comunicación al diputado
 nacional
Mario Cafiero 11-03 
 (3)Indec cifras del censo agropecuario publicadas
en 2003 

(4) Clarín Rural 6-12-03 pag 8 

(5) Héctor Huergo en Clarín Rural 11-03, en respuesta
a nuestro artículo de Enfoques Alternativos, Nº 19
(6) solo como ejemplo baste señalar que por cada
hectárea de monte frutal levantado para sembrar
soja
se pierden aproximadamente 70 empleos. (Ing.Agr.
Adolfo Boy, comunicación al GRR) 
 
(7) Palabras de un productor de soja cordobés al
autor.
 
(8) Marcos Gimenez Zapiola. Clarín 8-11-03 
 
(9) Citado por Jorge Rulli, en Rafaela Pcia.,
 Santa Fe. 11-03



 (10) Gustavo Grobocopatel -Clarín Rural23-03-02 
 
 (11) Clarín Rural 13-12-03 -pag 4.
 
 (12) Norma Giarracca. Lemonde Diplomatique. 5-03-
 Nº
 47 
 
 (13) Clarín, 8-02 
 Alberto J. Lapolla
 Ing. Agrónomo, genetista. 
 Miembro del Grupo de Reflexión Rural
 
   
E C O L O G Í A  
 
29 de diciembre del 2003 
 
 
El monocultivo de soja transgénica: ¿Gran negocio o política de dominación colonial?
Alberto J. Lapolla
 
 
  
La República sojera
 
En la presente campaña en la Argentina se han sembrado casi 13.000.000 de hectáreas de soja (transgénica en más de un 95%, con serias dificultades para saber si  la común sigue existiendo), que producirán alrededor de 37.000.000 de toneladas, por un valor de casi U$S 7.000 millones(1), estimándose que en el 2004 se superarán los 14.000.000 de hectáreas. De la producción total de 'granos' la soja ocupa mas de la mitad de la producción: 37 millones de Tn sobre 70 millones totales; de los cuales en el caso del maíz ya tampoco es mayoritariamente un grano, pues al igual que la soja transgénica su destino es ser forraje para la producción de ganado en Europa o en China.

De tal forma que en aras de la convertibilidad, las privatizaciones, la desindustrialización forzosa, la
devastación de la nación aplicada desde 1976, pero en particular en el largo ciclo de 1989 a 2001, la
nación argentina ha mutado de ser el granero del mundo, para transformarse en una republiqueta sojera, productora de forrajes, para que otros países con políticas de desarrollo en serio, críen su ganado y no tengan que importarlo de países como el nuestro.
La propagación de la soja no vino sola; junto con su explosión desde 1994 hasta nuestros días, su
avance vino acompañado de la destrucción de otras producciones de alimentos, como el tambo, la
ganadería, la apicultura, montes frutales, cultivos de sorgo, batata, arveja, lenteja y los cinturones
verdes hortícolas productores de frutas y verduras, expulsados de la producción por el doble proceso
de la imposibilidad de competir económicamente con una soja subsidiada por todo el modelo económico y por las fumigaciones aéreas de herbicida y plaguicidas que destruyen los cultivos de los pequeños productores.
Como producto de esta situación la Argentina ya no produce alimentos, sino mayoritariamente forrajes
de exportación, 'commodities' que generan divisas para pagar deuda externa.

Se llega a extremos claramente irracionales desde el punto de vista agronómico, como es el caso de
desmontar montes frutales, forestales, incluso áreas de recreo para sembrar soja transgénica. también
se llega a graves situaciones como en Santiago del Estero, donde las empresas sojeras y los
terratenientes apelan a la violencia parapolicial y oficial para expulsar a los campesinos
santiagueños que laboran y viven en sus tierras desde hace varias generaciones.

Según el último censo agrario entre 1991 y 2001
han desaparecido alrededor de 150.000 productores pequeños(2), produciéndose la mayor concentración latifundista de la historia argentina: 6.200 propietarios poseen el 49.6% de la tierra productiva total de la nación y acompañando este proceso de concentración y manipulación productiva por parte de las empresas multinacionales, 16.000.000 de hectáreas se encuentran ya en manos extranjeras.(2) 

Del granero del mundo al monocultivo.

Como señaláramos más arriba la diversidad de la producción agrícola argentina que la hiciera
merecedora del calificativo de granero del mundo está mutando por obra y gracia de la política de las
relaciones carnales, y del neoliberalismo, hacia el monocultivo de soja transgenica de uso forrajero.
Durante el largo ciclo de la rotación agrícola ganadera que caracterizaba nuestra producción, la
Argentina producía la mas variada cantidad de alimentos en el orden nacional así como fuertes
producciones regionales u hortícolas que la autoabastecían prácticamente de todo tipo de
alimentos. Éramos soberanos desde el punto de vista de la producción de alimentos en tanto y en cuanto producíamos todo o casi todo lo que nuestro ecosistema agrícola (el tercero mejor dotado del planeta) podía producir, pero también éramos soberanos porque nuestros chacareros eran dueños de la simiente para sembrar de un año a otro tal cual lo han hecho históricamente los campesinos, es decir el productor guardaba una parte de la semilla para la siembra de la temporada siguiente. Pues bien ya no, ahora la semilla es propiedad del semillero multinacional que lo tiene patentado y exige que se lo compre año a año, destruyendo la soberanía nacional sobre la producción de alimentos.

Y este no es un hecho menor, a partir de la política de 1991 de desrregulación llevada adelante por
Domingo Cavallo, el INTA que había desarrollado una correcta política de variedades y cultivares agrícolas durante décadas para las distintas áreas de cultivo argentinos, se vio obligado a entregar su
colección de germoplasma a los semilleros multinacionales que se apropiaron desde entonces de los secretos de la producción nacional. A partir de allí el INTA fue poco menos que una figura decorativa, al servicio de Monsanto y las compañías cerealeras, en cuyas manos quedó la el control y la exportación de granos al destruirse a la Junta Nacional de Granos.

Esta política desarrollada por la autoridad de agricultura de entonces -el Ing. Felipe Solá-
destruyó la soberanía alimentaria argentina iniciando un proceso que está llegando a su cúspide
transformando a nuestro país en una colonia desde el punto de vista alimentario.

Este proceso fue privando a los agricultores de semillas de germoplasma nacional estabilizados por
las condiciones ecológicas de nuestras regiones, llegándose al extremo actual donde han
desaparecido cultivares y variedades de trigo pan, trigo candeal, maíz, arveja, lenteja, tomate, sorgo, lino, girasol, papa, batata, etc., sembradas durante décadas y desarrolladas en el país por el INTA o la
Secretaría de Agricultura en otros tiempos, transformando al antiguo granero del mundo en una peligrosa republiqueta sojera. (3)(4) 

La República de Monsanto 

Si bien la soja tradicional (no transgénica) venía expandiéndose en forma continuada desde mediados
de los sesenta, es a partir de 1994 con la autorización por la autoridad agropecuaria (Cavallo-Solá) del
cultivo de la Soja RR (soja transgénica con agregado de genes para Resistencia al herbicida Round-up), que el cultivo de soja crece exponencialmente llegando a ocupar más de la mitad de la producción total de 'granos' argentinos.

Inicialmente la multinacional Monsanto (la empresa norteamericana que desarrollara el 2-4-5-T, el
famoso Agente Naranja, durante la guerra de Viet Nam –un poderoso arboricida) permitía la libre
reproducción de semilla de soja transgénica a los productores de un año para otro, pues parecía que su negocio era la venta del herbicida Round-up, imprescindible para el sistema de siembra de la misma. Sin embargo en una clara maniobra monopólica cuando el cultivo estuvo lo suficientemente extendido, la desaparición de las semillas de los cultivos de reemplazo avanzada y la dependencia del productor era total, Monsanto patentó la soja RR obligando a los productores a comprar semilla año tras año. Una reciente resolución de la Secretaría de Agricultura, del actual gobierno, acaba de refrendar dicha obligación para los productores, impidiendo la libre reproducción y siembra de la
soja RR y demás cultivos transgénicos.

Monsanto no sólo inundó de soja transgénica a la Pampa Húmeda y demás rincones agrícolas o potencialmente agrícolas de nuestro país, también la introdujo de contrabando -con la complicidad del gobierno de Carlos Menem- en el Sur de Brasil, donde su cultivo estaba prohibido, haciendo que la misma se extendiera en forma vertiginosa por todo el estado de Río Grande do Sul.

Contradiciendo lo que había prometido durante la campaña electoral, Lula Da Silva acaba de legalizar
el  cultivo de soja RR en Brasil, 'ante el hecho consumado de su penetración desde la Argentina'. Exactamente lo que Monsanto buscó desde el principio: que la Argentina y Brasil -el principal productor de soja del mundo- fueran colonizados por su soja RR. A partir de esta resolución del Presidente Lula, el Matto Grosso y la Amazonia tienen los días contados.

La soja y la desertificación de los suelos argentinos Si bien la transgenia es un grave problema en sí,
lo más grave del cultivo de la soja RR, es su sistema de cultivo y la poco conocida acción del monocultivo continuado de soja sobre la fertilidad y la estructura de los suelos donde se la cultiva.

El sistema de cultivo de la sojaRR, el cual la hace 'tan rentable' en los términos de agricultura
minera e inmediatista a que son tan afines las voces oficiales del establishment agronómico, tales como Clarín Rural, La Nación Rural, la SRA, la Chacra, APRESID, los Grobokopatel, la FAUNBA y demás voces oficiosas agropecuarias, se basa en su resistencia al herbicida Round-up (Glifosato). Esto permite que la soja RR pueda crecer bajo las pulverizaciones de Round-up, de tal forma que esta soja es implantada mediante un sistema denominado siembra directa. Es decir no se rotura el suelo, sino que sobre los rastrojos del cultivo anterior, previa aplicación de herbicida, se siembra soja RR, mediante un equipo de siembra de alta potencia apto para sembrar sin roturar. A posteriori se aplica Round-up más los plaguicidas necesarios en sucesivas aplicaciones mediante fumigaciones
aéreas o con equipos especiales.

Cuando se iniciara este sistema de cultivo, sus defensores destacaban el no laboreo del suelo, el
menor uso de agroquímicos y de costo de labores que implicaba como grandes beneficios.

Pasados ya casi diez la situación ha producido una desertificación biológica de los suelos argentinos
y a vistas de la reciente inundación inusitada de la cuenca del Río Salado en Santa Fe, parecería que
se está desarrollando un inmenso proceso de devastación, erosión y desertificación estructural de los
suelos sometidos al sistema de siembra directa y cultivo de soja RR. (5)(6) 

La no roturación del suelo, que pudo ser vista en un principio como una práctica benéfica, terminó –en el marco de este sistema y del ecosistema de los suelos que afecta- produciendo compactación, acumulación excesiva de residuos orgánicos que no pueden ser  mineralizados, disminución de la temperatura del suelo (lo cual trae aparejado la disminución de la fijación de nitrógeno por la soja y por ende la necesidad de fertilizarla con Nitrógeno). También produce modificaciones en la microflora y microfauna del suelo (el uso continuo de herbicida destruye la vida bacteriana del suelo permitiendo la proliferación de hongos que modifican la química de la mineralización de la materia orgánica, destruyendo la fertilidad natural de nuestros suelos). La macrofauna del ecosistema de cultivo es brutalmente afectado por este sistema de contaminación química continua del suelo: las gaviotas y otras aves desaparecen por la ausencia de roturación, lo mismo que las liebres por envenenamiento y ausencia de rastrojo verde, las perdices ponen huevos estériles, las lombrices (de fundamental acción benéfica para el suelo) son destruidas por el uso masivo de agroquímicos, habiéndose observado efectos dañinos hasta en ñandúes y siendo de público conocimiento la desaparición
masiva de pájaros, cuises, mariposas y otros integrantes habituales del ecosistema en los
lugares de aplicación masiva de este sistema de destrucción de los componentes del ecosistema y su transformación en un sustento inerte de una producción minera semiindustrial. Este sistema devasta la
biodiversidad del ecosistema agrícola.

Pero el uso continuado de herbicidas e insecticidas, produce también la aparición de súper-malezas
resistentes a dicho herbicida, lo cual obliga a aumentar las dosis del mismo y cuando esto ya no
es posible, a utilizar otros herbicidas como 2-4-D, Atrazina, Paraquat, Diquat y otros productos, los
cuales son mayoritariamente cancerígenos, altamente tóxicos y contaminantes del suelo y las napas de agua. (3)(4)(5) 

El sistema de producción en la Argentina está tan fuera de control que las pulverizaciones aéreas
con estos productos de altísima peligrosidad –la mayoría de ellos prohibidos (o fuertemente restringidos) en sus países de origen- han destruido los cultivos hortícolas, los cinturones verdes que rodeaban ciudades y pueblos, las producciones apícolas, los montes frutales y forestales, produciendo pueblos fantasmas, la emigración masiva de pequeños productores a las villas de emergencia de las
grandes ciudades y una inaudita concentración de la tierra.
Se ha llegado a extremos como Ituzaingó en la Ciudad de Córdoba, donde las fumigaciones han producido casi sesenta casos de cáncer en niños y mujeres, encontrándose restos de agrotóxicos en análisis químicos de los tanques de agua de las viviendas y graves afecciones alérgicas y pulmonares en los niños, los días que los aviones fumigan los agrotóxicos literalmente sobre ellos. Este sistema de producción es el que está generando una agricultura sin agricultores, basado en un suelo sin suelo, desde el punto de vista biológico.

Un sistema de dominación 

El sistema se difunde como una plaga pues encaja a la perfección -es más es parte estructural del mismo- en el sistema de saqueo y devastación nacional instaurado por el modelo de Cavallo-Menem.

El cultivo de la soja RR se difunde masivamente pues es susbsidiada de hecho por las políticas
generadas desde el poder económico dominante. La alta tasa de rentabilidad bruta de la soja RR, está vinculada al altísimo precio del gas oil, desde que Repsol decidió no producirlo más en el país sino importarlo, lo cual encarece cualquier cultivo que pudiendo competir con la soja, no se realice por siembra directa. El alto costo de la maquinaria para hacer siembra directa obliga a trabajar en grandes extensiones de tierra obligando a la concentración de la tierra, ya fuera por venta, arriendo o abandono. Pero implicando siempre el desarrollo de un sistema de producción sin agricultores.

El otro elemento es el bajo costo relativo del Round-up en el mercado de herbicidas, teniendo en
cuenta que el propio Monsanto realiza ventas en negro para abaratarlo y que ahora hay un Round up de origen chino más barato que el de Monsanto. Cabe señalar que en los EE.UU., lugar de origen de la soja RR, la misma ocupa solo el 40% de la producción de soja y que el estado regula su expansión mediante el precio del herbicida y de la semilla. Parece que el estado argentino es mucho más pronorteamericano que el propio estado yanqui.

¿Pero que beneficio trae la soja al sistema económico para ser tan subsidiado por el sistema económico devastador que rige en la Argentina? Pues, produce divisas para pagar deuda externa, es decir su producción no es necesaria para el pueblo argentino sino para los acreedores externos de la
fraudulenta deuda externa, recientemente legitimada por el gobierno nacional ante el FMI.

La devastación de la población del Tercer Mundo La soja transgénica no es apta para consumo humano sin embargo en un gesto demagógico y quasi criminal los grandes productores de soja (Grupo Grobokopatel 70.000 has; Carlos Reutemann 40.000 has, etc.) ofrecieron regalar soja RR a los comedores populares, para mitigar el hambre de los millones de pobres que el modelo económico genera. Luego de felicitarlos el gobierno de Duhalde debió emitir un comunicado de la Secretaría de Salud prohibiendo el uso de soja en la alimentación de niños menores de cinco años y a
mujeres embarazadas, advirtiendo sobre los peligros de su uso masivo en la alimentación. Por supuesto
dicha comunicación fue apenas difundida para cubrir las espaldas de los Duhalde, pero reconoce lo que va siendo un secreto a voces y es que la soja tanto transgénica como la común, no es apta para consumo humano en forma directa, pues afecta gravemente la salud.

La soja posee un alto contenido de fitoestrógenos   (isoflavonas) que equivalen a consumir dos
 pastillas anticonceptivas por día, lo que está produciendo graves alteraciones en el desarrollo de la
sexualidad de los jóvenes alimentados con 'soja solidaria' adelantando el inicio de la menstruación y la
diferenciación sexual en las niñas y produciendo rasgos feminoides en los varones. Pudiendo afectar
la capacidad reproductiva de la población en el futuro. La soja afecta gravemente el metabolismo del
Calcio y la vitamina D, produciendo raquitismo en niños alimentados por ella, así como osteoporosis en
adultos. También produce una grave deficiencia de Zinc. (4) 

En las poblaciones de Oriente de donde la soja es originaria, la misma no es consumida en forma
directa, ni en forma frecuente, sino que es fermentada largo tiempo transformada en subproductos y consumida dos o tres veces al año.

Al mismo tiempo desde China se reporta que zonas que han estado sometidos al monocultivo de soja (no transgénica) han resultado afectadas por una desertificación casi irrecuperable. Más allá de
toda especulación conspirativa, resulta muy difícil eludir la visión de que estamos enfrentando una verdadera política implementada por una de las principales multinacionales del mundo -miembro conspicuo del complejo militar-industrial norteamericano- y que puede concluir con la desertificación masiva de la tercera llanura más fértil de la tierra, histórica competidora del 'Corn Belt' norteamericano, liquidando por varios caminos la histórica autonomía alimentaria de la población humilde de la Argentina, que permitió la casi no existencia del hambre en nuestra historia, hoy vigente en niveles escandalosos y masivos en la república sojera monsantiana.

La imposibilidad del chacarero de poseer su propia simiente, la eliminación de cultivos enteros,
junto a la desaparición de sus semillas, la destrucción de producciones de lenta acumulación como la ganadera o la tambera, y la dependencia absoluta y creciente de la producción obligada de soja RR, ha destruido la autonomía agraria argentina instalando una total colonización de nuestro sistema agropecuario, manejado por las multinacionales cerealeras ante la ausencia o la presencia cómplice del Estado nacional.

Por último cabe la especulación hacia nuestro destino como nación soberana pensado en el doble efecto de la desertificación creciente de nuestros suelos y en los efectos que sobre la salud reproductiva de la población puede producir la ingesta de soja.
Resulta
difícil no pensar en una política deliberada de destrucción y dominación del otrora granero del
mundo.

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 (1).- Clarín 30-09-03 

 (2).- INDEC- Censo Agrario Nacional, 2001.

 (3).- Adolfo Boy -Implicancias del uso de 2-4- D,
Glifosato y otros herbicidas 

 (4).- Adolfo Boy Mitos y Verdades sobre la soja 

 (5).- Tesis de Maestría : Chris Van Dam- Director:
Gonzalo Bravo, PhD Salta, marzo de 2002.

 (6).- Alberto Marcipar -Una Cuestión de Elección -
agosto 2003- Conferencia en la UNR- Docente de
Tecnología Inmunológica.

 (7).- Gallo Mendoza - Los Productos con Material
Transgénico- Trangénicos y fracaso del Modelo
Agropecuario -Publicación del GRR -Setiembre 2001-


 (8).- Estado en Construcción - Grupo de Reflexión
Rural - Abril 2003 


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II.-¿Que son los cultivos transgénicos? 

Se denominan organismos transgénicos, en este caso cultivos, a organismos biológicos obtenidos por
medio de ingeniería genética, en los cuales se ha agregado a un organismo que se desea modificar, uno o varios genes provenientes de especies no emparentadas y que le confieren al receptor alguna nueva
particularidad. En el caso de la Soja RR se le han añadido genes que
el confieren resistencia al herbicida Round up. En el caso del Maíz Bt y Algodón Bt los genes añadidos confieren a los cultivos resistencia al ataque de insectos. Los cultivos transgénicos fueron
autorizados para su salida del laboratorio a la producción en los EE.UU., por el presidente Reagan, en su política de apertura total de la economía norteamericana a las grandes corporaciones, pese a la oposición de los organismos estadounidenses de control ambiental, que aun hoy consideran peligrosos a los cultivos transgénicos. Sólo EE.UU., Canadá, Argentina y
ahora Brasil permiten los cultivos trangénicos. China que los autorizaba los ha restringido. Europa prohibe su cultivo, aun cuando compra granos transgénico para alimentar el ganado.

La discusión respecto de los trangénicos gira en torno a que los mismos alteran de manera definitiva los mecanismos de la selección natural, rompiendo barreras biológicas que la misma estableció a lo largo de millones de años. Tal el caso de introducir genes de un animal en un vegetal, o de una bacteria en un vegetal, etc., es decir mecanismos que no se realizarían normalmente en la naturaleza. Los graves peligros a que estos organismos pueden someter al ecosistema global no pueden ser medidos en los tiempos de la evaluación de un cultivo, siquiera de un corto período, pues actúan y afectan procesos ecológicos encadenados que pueden tardar décadas, o siglos en
manifestarse pero que afectarán gravemente al ecosistema.

También se cuestiona el carácter no preciso de la adición de ADN extraño al receptor, siendo que
además del carácter a modificar, se pueden alterar otros que no se conocen hasta que sus efectos se hacen presentes.
 

Por último un hecho no menos grave, radica en que la manipulación, investigación desarrollo y
comercialización de los cultivos trangénicos es manejado y controlado por un grupo de corporaciones
multinacionales que no tienen otro objetivo que priorizar ganancias aun al costo de la salud de la
población mundial o de destruir el equilibrio ecológico. Una de las últimas investigaciones de
la empresa Monsanto produce un maíz cuyo grano aborta en la segunda generación para impedir a los
campesinos su libre resiembra.

III.- Las madres del barrio de Ituzaingó en Córdoba, lucha contra la muerte 

El barrio de Ituzaingó, en las afueras de Córdoba, es como una herradura rodeada de cultivos de soja,
donde además se agregan transformadores y líneas de alta tensión de la empresa EPEC. De repente las madres del barrio descubrieron que en las casas más cercanas a  los cultivos y sus fumigaciones y a los transformadores se produjeron 60 casos de cáncer -un 50% por encima de la media nacional-
 mayoritariamente en niños y mujeres, la mayoría en Ituzaingó-anexo la zona más pobre del barrio. También se producían graves afecciones a la piel, alergias respiratorias y graves
malformaciones en los nacimientos.
 
 Luego de luchar contra la indiferencia de las autoridades y la represión de los productores, que
 ponen gente armada para 'cuidar' las fumigaciones de las protestas de los vecinos, comenzaron a        tener repercusión en Buenos Aires y luego en Córdoba obligando al gobierno a actuar. Los análisis
 detectaron graves contaminantes en los tanques de agua, el suelo e incluso el aire. EPEC retiró lo transformadores con PCB chorreante. Finalmente el gobierno puso vigilancia policial las 24 horas,
 pero las empresas productoras de soja fumigan exactamente 'cuando se produce el cambio de guardia' o de noche mientras la policía señala que no puede actuar 'por falta de equipos y órdenes para violar la propiedad privada'. Sorprendentemente los médicos que fueron enviados por el gobierno al barrio y convalidaron las denuncias de las madres fueron obligados a renunciar a sus trabajos. El escándalo llegó al Congreso Nacional donde se descubrió que desde la convertibilidad todo
 el control ambiental está desarticulado y sin posibilidades serias de ser efectuado.
 Alberto J. Lapolla 
 Ing.Agr. genetista- Ex docente de la UBA. 
 Miembro del Grupo de Reflexión Rural 
 
 Artículo publicado por la revista Enfoques
 Alternativos, Octubre de 2003 
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